Con el paso de los años Imma ha incorporado las pasiones en su día a día. A la tripleta clásica: música, lectura y cine añade proyectar salidas a la montaña o buscar cualquier excusa para quedar con los amigos. Las pasiones son para “compartirlas” y lo hace con Constanza, su profesora de piano; con familiares y amigos con quienes intercambian lecturas y con la pareja, Raül, siempre listo para salir de excursión o de viaje, cerca de casa o en medio de la nada.
Las pasiones se complementan con aficiones: a la cocina, con una extensa biblioteca; a los juegos y adivinanzas, con presencia en el Enigmàrius, que ganaron y viajaron a Islandia; a los Castells… Y ahora, en pleno proceso de enamoramiento de la IA.